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| Los jugadores del Leicester celebran un gol en un partido de la presente temporada. |
Cuando un equipo es líder de su competición en la jornada 31, con cinco puntos sobre el segundo clasificado, es imposible que se trate de suerte o casualidad. La historia del fútbol está repleta de campeones imprevistos. Campeones sorprendentes que, sin hacer casi ruido, se plantan en una final de un torneo o en una situación privilegiada en el tramo final de una competición con todo merecimiento y mucho trabajo detrás. Y en la 15/16 ese equipo es el Leicester City. Pese a que pueda que no se proclame campeón de la Premier, porque todavía quedan siete partidos, y en las últimas jornadas tiemblan las piernas, la temporada del conjunto que dirige Claudio Ranieri es digna de todos los elogios que existan para aquel que hace las cosas de maravilla.
Los foxes, que estuvieron a punto de descender en la 14/15, han formado un bloque compacto muy difícil de derribar y con unas armas de excelente calibre y con un punto de mira muy fiable. Sin grandes nombres a comienzos de temporada, en la actualidad nadie puede despreciar o infravalorar nombres propios como los de Vardy, Mahrez, Kanté o Drinkwater. Jugadores semidesconocidos para el gran público futbolístico que han crecido al ritmo del equipo y se han convertido en la sensación del fútbol europeo. Pero no sólo ellos. También Schmeichel -hijo del mítico portero danés-, Fuchs, Simpson, Huth, Morgan, King, Inler, Albrighton, Gray, Okazaki, Schlupp o Ulloa. Todos ellos partícipes de esta gesta. Ya que podemos llamar gesta a ser el candidato número uno a ganar la Premier faltando siete jornadas.
Sin delanteros estrella en su plantilla y con un centro del campo más luchador que creador, es el segundo equipo más goleador del campeonato (54 goles), sólo por detrás del Tottenham (56), segundo clasificado y a la vez competidor directo de este Leicester. Tanto Vardy (19 goles) como Mahrez (16) llevan la manija en el ataque de los 'zorros', acompañados muy bien tanto por Ulloa (5) como por Okazaki (3). Con todo esto, ahora queda la parte más complicada, rematar la faena. Sólo siete jornadas. Pero siete jornadas muy intensas donde tendrán que enfrentarse a Chelsea, Everton o Manchester United. Siete jornadas para cumplir un sueño que pocos podían pensar. Muchos creían que este equipo se desinflaría con el paso de las jornadas. Se acabaría cayendo. Pero no cae. Porque este Leicester hace tiempo que dejó de ser revelación para convertirse en una realidad.

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